Te quieres, no te quieres.

La tristeza te vuelve a visitar

y el orgullo está sobrepuesto.

A veces quieres que el mundo te vea

porque te encaprichas en no verte tú misma.

Tu cuerpo está consciente de lo que sucede

y se va acomodando para caer en el abandono.

Te quieres, no te quieres

Te quieres, no te quieres

Quieres que alguien te quiera,

pero a la vez, quieres seguir acompañada de la soledad

porque solo en ella puedes ser tú misma,

ser mucha oscuridad.

Es curioso que un detalle pueda sacarte de ahí,

pero ves a tu alrededor y no hay nadie aquí.

Al final, te cansas de esa sensación

y cobras fuerzas, aunque sea solo un rato

para volver a ponerte a trabajar en tu pasión,

esas cosas que le alegran al corazón.

Sabes que cada cierto tiempo volverá a ser así,

que tu vida esta condenada a momentos que se sienten como frenesí,

hasta que alguna chispa encienda algo que no existe, 

o recuerdas algo que perdiste.

Solo no olvides algo, ya sabes que no te queda mucho tiempo,

Así que intenta que tu última respiración, no se vaya con un lamento.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Qué fue lo que nos pasó?

Con el tiempo

Nunca nos tuvimos