Amante de la naturaleza

Cuando tenía 12 años recuerdo que mi profesor de historia nos puso un video en clase titulado "Una verdad incómoda" que trata sobre el calentamiento global y cómo en pocos años estaríamos viendo sus efectos. Aquel día mi forma de ver el mundo cambió. Con los años fui preocupándome aun más por los temas ambientales. He tratado de ser una persona ecológica cada día de mi vida, llevándolo incluso a mi carrera profesional de arquitectura. 
No sé a qué edad se encuentra una pasión, pero yo la encontré en el 2020, éste año marcado por una crisis tras otra en el mundo. Durante el tiempo de la cuarentena experimenté el germinado de pallares envueltos con algodón dentro de un vaso. Si! Eso que hacíamos en los primeros grados del colegio. Vi la rapidez con la que crecían, y así... entré a un mundo de plantas, y entre ensayos y errores, hoy puedo sentarme cada mañana muy temprano a estar en mi biohuerto. El tocar la tierra, cultivar mis propios alimentos, plantar árboles en las calles, reciclar tapers, botellas e incluso los residuos orgánicos para generar compost y usarlas en el biohuerto me hace sentir realmente feliz. Y puede que no reciba dinero por eso, pero daría todo mi tiempo por sentirme así, con la satisfacción de ir a la cama sabiendo que estás siendo parte de la solución. Aún hay mucho por hacer y lo que más deseo para los años que vienen es que las personas puedan darse cuenta que no nos queda mucho tiempo para actuar. Tan solo siendo conscientes cada día en nuestras pequeñas acciones podremos lograr grandes cosas y luchar contra el cambio climático.

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